miércoles 18 de enero de 2012

Hey, winter.


Hace frío. Hace mucho frío, pero supongo que eso es algo normal cuando estamos a mediados de enero. Acabamos de dejar atrás las navidades y el 2011, quizá el peor año del mundo. Ha sido un año TAN malo que éste nuevo que entra tiene muchas posibilidades de ser como mínimo bastante mejor.
Como iba diciendo hace frío. Frío seco, pies y manos como témpanos de hielo, labios rotos y ensangrentados, narices rojas y pieles pálidas. Mil capas de ropa encima y aún así sigues sin ser inmune al catarro. Cielos totalmente despejados y azules, hay sol, pero no calienta. A las 18:00 de la tarde ya es de noche, cae la temperatura en picado cada hora que pasa, cada minuto, casi sin que te des cuenta.
Todavía no ha llegado la nieve. Los hielos si, por supuesto. Capas de escarcha que cubren los techos y cristales de los coches en las calles. Gente con calderos de agua intentando derretirlos para poder conducir hacia el trabajo o el colegio de los niños. Hace frío. Calefacciones que calientan pero no son suficientes. Calefactores a los pies del sofá o bajo la mesa. Calcetines de lana, pijama de felpa, bata y manta. Tocarse la nariz y que esté helada.
Salir de la habitación donde "hace fresco". Un escalofrío te recorre la espalda, el pasillo es Siberia y eso no lo leíste en el contrato. Darse una ducha es un desafío. Gatos que se acurrucan a tus pies cuando estás en cama entre purrrs y miaus. Abrigos, bufandas, guantes, manoplas, orejeras, botas, chaquetas de lana y borreguillo, lo necesario para sobrevivir a una de las estaciones más duras.
Y es que el Invierno ha llegado, lo hemos esperado todo el año. Y aquí esta.