
A veces es difícil. Hace algún tiempo que no estoy centrada, bastante debo admitir. La mayor parte del tiempo no me doy cuenta siquiera que no estoy al 100% cuando la situación lo requiere. Cuando me doy cuenta es tarde. Entonces es cuando sucede.
Una lluvia de flashbacks inunda mi cabeza reviviendo situaciones en las que he debido reaccionar y no lo he hecho. Tengo la sensación de que el tiempo se me escapa de las manos más rápido que nunca. Llegados a este punto es cuando te das cuenta, al mirar a tu alrededor, de que la gente hace su vida, como lo ha hecho siempre aunque tu no te hayas dado cuenta. Que crecen, que maduran, que cambian, que hacen cosas que quizá ni tú ni ellos imaginasteis jamás.
Y ahí estas tú. ¿Que hay de ti?, tienes la sensación de no avanzar, de no avanzar en absolutamente ninguno de los puntos de tu vida. Tener la sensación de seguir en el mismo punto que hace cuatro años. Como si hubieses muerto y la vida hubiese seguido su curso normal. Ver todo tu mundo como una tercera persona, como un extra de una película que no forma parte de la historia pero que está ahí igualmente. Saber que tienes capacidades para conseguir las cosas que quieres, que te importan, que necesitas para ser feliz. Pero no puedes avanzar, simplemente no puedes moverte, te tiembla el cuerpo y te quedas sin voz, se nubla la visión por las lágrimas, gotas y más gotas que no sabes de donde salen ni porqué.
Son esos días en los que te haces daño, a ti y a los demás. Sin querer pero queriendo a la vez. Para experimentar, para comprobar que aún sigues teniendo sentimientos, que las cosas aún te importan aunque no puedas dar un solo paso. Porque a veces, solo necesitas un abrazo, o una puta palabra amable en el momento adecuado, solo una.


1 comentarios:
Cierto es que a veces necesitas esa palabra o ese abrazo, pero también que cuando la gente ha hecho su vida, llega el momento de pedirlos, pues ya no están tan atentos para darse cuenta mas no significa que no te quieran.
Y esas lágrimas tienen que caer, es la única forma de fortalecernos, dejarnos romper y volver a reconstruirnos ladrillo a ladrillo, estallar, sabernos fracasar para levantarnos y decir, ya está, ahora es el momento de evolucionar.
Déjate caer si lo necesitas, pide ese abrazo que reconforte tu caída y mañana o en una semana levánate con energía y con todas las ganas.
un abrazo
Publicar un comentario en la entrada