
Tengo 20 años, 11 meses y dos días. Dos décadas, 7637 días, 183288 horas... En definitiva, casi 21 años.
Desde hace un tiempo, el hecho de cumplir años no me hace demasiada gracia, lo cierto es que ninguna. Siempre he pensado que la gente que oculta su edad, miente sobre ella, o hace cualquier alusión estúpida a la vejez, al deterioro del cuerpo y la mente era gilipoyas. Lo sigo pensando.
Lo que a mí me pasa, personalmente, es que tengo la sensación de que el t¡empo se me escapa de las manos, que me despierto por la mañana con 15 años y me acuesto con 21.
No quiero crecer, eso es un hecho. El mundo de fantasía, humilde, bueno y caricativo de los niños, en el que nada ni nadie puede herirte, me parece mucho más confortable. Pero claro, no hay otra opción, tienes que crecer, y es en ese momento en el que te das cuenta de que las cosas son más difíciles y complicadas, que hay gente buena y mala, que tú puedes ser para alguien la mala, y para alguien, la buena. Que aunque te hayan dicho que no se puede mentir, el mundo entero es una mentira.
Y creces y creces, a veces con ganas, otras sin ellas. Ahí fuera, es dificil la existencia, por eso yo sigo buscando mi última estrella a la derecha. Para no crecer y ser una niña perdida. Algo, no muy diferente a lo que soy ahora.
✖ MissCrapula ✖
♬ Jace Everett. Bad Things.
● Foto: Myself









